Era el viaje de los sueños. Los dos se lo merecían después de tanto andar. Imaginaban lo mejor en ese crucero. De pronto, el enemigo llamado coronavirus.

Eso y mucho más vivieron Elda Delorenzi e Íder Maiza en un viaje que del 1º al 15 de marzo iba a recorrer Argentina, Uruguay y Chile con solo un objetivo: disfrutar.

Cuando llegaron al tercer país, los 3000 pasajeros y 1000 tripulantes comenzaron a vivir el infierno: 4 horas antes habían cerrado el puerto y no pudieron bajar. Con mucho dolor, Elda recuerda que avanzaron hacia el norte del continente.

En ese momento, estaban cerrados todos los puertos y aeropuertos. Llegaron a San Diego, California, y con una custodia sin igual tomaron los aires con destino San Pablo y escala Miami, donde cargaron combustible. «Fueron 8 horas de vuelo tremendas», reveló.

En ese país sudamericano, los llevaron a un hotel. Sobre esta etapa, valoró que la empresa del crucero se hizo cargo de todo, como así también el apoyo del cónsul argentino.

Tras 15 días, la Fuerza Aérea Argentina repatrió este domingo a los 60 argentinos que habían elegido ese crucero. Desde El Palomar, llegaron a Bragado en un servicio de transporte que facilitó el empresario Mauricio Latorre. Por todo, le agradeció al igual que a otros vecinos que realizaron distintas gestiones para que puedan volver cuanto antes.

Con la mente en esta pesadilla, lamentó que fue «una barbaridad todo lo que pasó» a lo largo de 50 días. En ese caos, a una persona fallecida la bajaron del crucero en silencio y hubo algunos casos de contagio en la tripulación. «Era como una cosa surrealista», agregó.

Dentro de toda esta locura, hay algo positivo. Nada más ni nada menos que la salud. Lo confesó al final y el «todo bien, hasta ahora» es motivo para celebrar.