Tras advertir que se «corre el peligro de que se sature el sistema sanitario», el Gobernador afirmó que unos 40 distritos que se encuentran en Fase 3 -aquellos en donde se registran mayor cantidad de contagios- «habrá cierre de locales de gastronomía de 23 a 6; prohibición de circular desde las 0 a las 6; y un cierre de comercios en general desde las 20 a las 6 de la mañana».
Expuso que los 16 municipios que se hallan en Fase 5 tendrán una restricción horaria entre las 2 y las 6; mientras que en los 79 distritos bonaerenses que se encuentran en Fase 4 esa limitación será entre 0 y 6.
«El resto de las restricciones van a respetar todo lo que planteó Alberto Fernández y vamos a invitar a los municipios además a que liberen los estacionamientos», expuso.
Así, indicó que «la primera apuesta es a la conciencia y responsabilidad en el cumplimiento de los cuidados personales y protocolos».
En ese contexto, Kicillof señaló que se aplicarán «severas multas por incumplimientos», dijo que ese sistema sancionatorio requerirá de adhesión municipal y pese a que planteó que «habrá seguimiento, control y sanciones», remarcó que «no puede haber un policía al lado de cada persona», por lo que pidió «colaboración y conciencia» a los ciudadanos.
«Hay que parar los contagios, porque más contagios, son más internaciones y más muertos. Corremos el peligro de que se sature el sistema sanitario. Si no se hace nada, no hay sistema que aguante, ni siquiera en el primer mundo», manifestó.
Tras enumerar las medidas que adoptaron otros países tanto europeos como latinoamericanos, que van desde toque de queda, suspensión de clases presenciales y concurrencia a oficinas, hasta prohibiciones de mantener reuniones, Kicillof expresó: «Nada nuevo bajo el sol: llega la segunda ola y hay que tomar medidas duras».
Admitió que ello «no es agradable y no lo quiere nadie», pero apuntó que «es la única forma de evitar contagios masivos y que desborde el sistema de salud».
En tanto, sostuvo que la prioridad es «cuidar la actividad económica y seguir con la presencialidad (en las escuelas), pero cuando está en riesgo el desborde del sistema sanitario, hay que poner encima de todo la salud y la vida de la gente».
«Cuando empieza a acelerarse tanto (los casos), hay que evitar el desborde. Si no, después es un cierre tardío. Vamos a tomar todas las medidas que tengamos que tomar», planteó.

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