Nació en Chivilcoy, pero ama Bragado. Cuando salió del país, pisó fuerte en cada lugar que lo vio pasar. Su vida es el fútbol y hoy, retirado de las canchas, busca nuevos desafíos.

Es Diego Herrera, un 9 que hizo historia y rompió unas cuantas redes. El viernes habló con Mañanas en orsai (9 a 12, por la 91.5), ida y vuelta donde refrescó lo mejor.

En 1997, debutó, nada más ni nada menos, que en Boca Juniors. En ese club, contó que disputó 6 partidos y compartió plantel con grandes jugadores.

Dos años después, y sin tanto lugar en el equipo Xeneize, partió hacia Venezuela. Su equipo fue el Deportivo Táchira, donde rápidamente se transformó en un referente, algo que respira con mucha emoción.

Por su extraordinario rendimiento, lo llamaron desde Italia. Esta vez, fue el Palermo y al cambio lo definió como «muy pero muy brusco», con la mente en un nivel técnico superior.

También hizo de las suyas en España. En ese país lo aplaudieron los hinchas del Zamora y Alcoyano. Sobre esta etapa, revivió los partidos contra el Barcelona, por Copa del Rey.

«Estuve en Italia, en Suiza, después en 8 años en España. Ya me acostumbré al fútbol europeo, al entrenamiento del fútbol europeo, al cuidado del fútbol europeo, a la cabeza del fútbol europeo», redondeó.

Su profesionalismo le permitió jugar hasta diciembre del año pasado, con 40 años. Ahora, sigue ligado al fútbol como director técnico en las inferiores de Bragado Club, a la espera de tiempos mejores.

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